
El pasado 3 de marzo de 2026 se celebraron las elecciones sindicales en el nuevo centro de la empresa en Málaga. El resultado fue claro y contundente:
CGT obtuvo un 75% de los votos, convirtiéndose en la fuerza claramente mayoritaria.
Un respaldo masivo de la plantilla que, como ya es habitual, no ha sido bien recibido por quienes prefieren un sindicalismo dócil y sin conflicto. Porque si algo viene siendo costumbre en los últimos tiempos, es ver cómo CCOO, en comunión con la empresa, intenta torpedear la labor sindical de CGT. Sin embargo, en esta ocasión, el intento les ha salido por la culata.
CCOO trató de impugnar la validez de la candidatura de CGT, intentando dejar fuera a la opción mayoritaria de la plantilla. Pero la realidad es tozuda, y tenemos buenas noticias: la resolución del laudo ha sido clara.
El laudo arbitral determina que la candidatura de CGT es plenamente válida y, además, señala un hecho especialmente grave: la persona que firmó el recibí de la lista presentada por CGT y que curiosamente figuraba como número dos en la candidatura de CCOO actuó de mala fe al no trasladar dicha documentación a la mesa electoral. Un comportamiento que retrata perfectamente hasta dónde están dispuestas a llegar algunas personas con tal de frenar la voluntad de la plantilla.
Por si fuera poco, resulta cuanto menos llamativo que la empresa, que hasta ese momento se había mantenido prácticamente al margen del procedimiento, decidiera acudir al laudo y, en su turno de palabra, respaldara la tesis de CCOO cuestionando la validez de la candidatura de CGT.
La pregunta es inevitable: ¿por qué ese repentino interés de la empresa en el proceso? Pero hay más.
El propio laudo también ha determinado que la candidatura de CCOO carece de validez , al presentar distintas irregularidades en su lista. ¿Y esto qué implica? Que las elecciones deben repetirse, pero con una única candidatura válida: la de CGT. Es decir, pese a todos los intentos de bloquear, manipular o invalidar el proceso, la realidad es que la única candidatura que cumple con la legalidad y representa la voluntad de la plantilla es la de CGT.
Por muchas trabas, maniobras y piedras que intenten ponernos en el camino, desde CGT lo tenemos claro:
No vamos a dar ni un paso atrás. Seguiremos defendiendo los derechos de las personas trabajadoras con la misma firmeza, dentro y fuera de los centros de trabajo, y frente a quien haga falta.
La voluntad de la plantilla no se impugna, se respeta; porque cuando la plantilla habla claro, no hay maniobra que pueda silenciarla.
